9 nov 2020

Ha llegado mi hora

No sé qué día es, donde estoy ni donde me encuentro.

Siento que el destino me arrastra con el viento, siento la necesidad de desaparecer, quiero irme a un lugar dónde no me sienta solo.

Me convertí en un insensible y arrogante, ya no quiero saber lo que es sentir amor pues a mi corta edad quiero llegar al suicidio, en ocasiones mi vida ya no tiene sentido, el sentido lo perdí cuando no encontré salida a mis problemas usando atajos para evitarlos

Los días se volvieron grises y fríos, el destino constantemente atenta contra mí. Quiero despedirme, pero no he tenido la valentía de hacerlo de otra manera que no sea en este escrito, tengo que hacerlo así, no tengo opción.

Siento que por primera vez he decidido mi propio camino, donde me encontré con rosas y espinas, nunca vi el sol, todo lo que me rodeaba era oscuridad, nadie me ayudó cuando puse mi vida en un filo.

Tuve miedo a decir lo que sentía y no pude desahogar mis penas, acá estoy empujado por el viento y silenciado por el ruido, no pude lograr mis sueños, siento miles de vacíos en mí.

No soporto sufrir, llorar, decepcionarme y derrumbarme, la muerte ha sido mi solución dejando el vacío físico, pero lleno de emociones, mi ausencia no es sufrimiento es alegría; un problema menos en la vida.

Estoy destruido lleno de tristezas y decepciones. Lee y despídete con un “adiós”, porque para el mundo:

HE MUERTO

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