Hoy
hace buen día de mí hacia afuera, pero llueve a rabiar dentro de mi corazón. Está
bien, me gusta la lluvia, no voy a quejarme, nunca lo he hecho, siempre lo he
callado y he cosido solo mis profundas heridas y después he salido con una
sonrisa puesta en la cara, también cosida; me acaba acostumbrando.
Me cortaron
las alas entre todas las palizas, me querían ver atado al suelo, pero no van
acabar conmigo, los problemas no van a ganar esta guerra, voy a caer en picado
para coger impulso y cuando vaya a chocar contra el suelo voy a rebotar y alzaré
el vuelo, volare por lo alto, donde nadie pueda alcanzarme nunca, donde pueda
ser libre.
Iré al Sol para acabar con el invierno gélido que se instala en mi
pecho, borrare mi fría mirada y después pasaré por tu casa, entraré por la
ventana, me acostaré a tu lado, te susurraré al oído todo lo que no fui capaz de decirte, te daré todos los besos que prometí y me encantaría decirte que me
quedare siempre a tu lado, pero ambos sabemos que eso no es así, que no tenemos
futuro junto y que antes de que despiertes saldré de nuevo por la ventana, volveré
solo y confundido a mi oscuro y frío agujero, donde no hay nada más que mis
pensamientos y yo, donde nadie puede entrar o salir.
Nadie me conoce,
soy frío, recorro este camino solo y la culpa no es de nadie más que de mí mismo porque yo lo elegí así. Gélido como la nieve, no muestro mis emociones.
Tengo un agujero en mi corazón producido por una especie de montaña rusa
emocional, pero me canse de subir y bajar de dar vueltas.
Soy
como un cohete espacial y tu corazón es la luna, ambos sabemos que podría llegar,
como también sabemos que es mejor que no lo haga. Me quedo tranquilo flotando
por el espacio a la deriva, esperando entrar en órbita con algún otro cuerpo al
que aferrarme, pero sigo girando alrededor de esa luna, no quiere soltarme y
tampoco estoy seguro de querer alejarme.
Me
volaré los sesos en tu regazo tan solo para quedarme allí muriendo en tus
brazos, habría hecho cualquier cosa por ti, para demostrarte cuanto te adoro,
pero se acabo, es demasiado tarde para salvar nuestro amor.
Pero
prometo que pensaras en mí cada vez que mires al cielo y veas una estrella…
porque soy un cohete espacial buscando tu corazón.