27 feb 2015

El viaje de las oportunidades

La mayor parte de la vida he dejado pasar ese grandioso viaje que muestra mis sueños. 

Un viaje que puede durar para siempre, pero no me arriesgo hacerlo, por quizás miedo al fracaso, a las malas decisiones, miedo de lo que me depara el futuro, en fin por miedo a todo lo que conlleva a realizar el viaje. El miedo me acorrala construyen una cárcel alrededor de mí. Una cárcel de miedo que he creado yo mismo. Posee la llave para salir de ella, pero no la uso porque prefiero quedarme dentro.

Alguna vez me pregunté cómo sería mi vida si hubiera toda el viaje de las oportunidades, el viaje que me hubiera llevado a donde deseara, ¿fracasaría o triunfaría? ¿sería feliz o infeliz? ¿tendría una vida nuevo o seguiría siendo la misma mierda de siempre? no me siento triste ni menos frustrado porque lo pasado, pasó aunque tengo otra oportunidad, es ahora, lo que haga hoy será mi pasado mañana, no dejaré pasar las oportunidades, mi felicidad, mi vida porque es claro que es una sola y jamás vuelve.

Creare mi felicidad, mi propio mundo. Haré y creare mil nuevas oportunidades, porque en la vida he aprendido que la suerte no existe, es etéreo. Todo lo que hago en el presente se conecta con mi futuro. Sigo en el mismo lugar de siempre, esperando que algo genial ocurra, pero las cosas geniales no pasas por sí solas, tengo que hacer que pasen y veré en un futuro mañana lo que siempre he soñador ser. EL DUEÑO DEL MUNDO.

11 feb 2015

De tacones altos, lápiz labial y minifalda

Una belleza sobrenatural, sus ojos llevaban consigo una maldición de hechizar, mirada penetrante, sus labios era el infierno donde quisiera siempre estar y su sonrisa era el paraíso, que alguna vez soñé. La noche era fría y oscura, su presencia producía el calor y la luz más brillante que haya existido. Estaba solo, aun así ella llenaba cada vacío en mí. Tenía problemas, un poco más allá de lo normal, entendía que era la solución de cada uno de ellos.

La despoje del abismo con todo y sus demonios, ella estaba aterrada al descubrir que los monstruos no descansaban bajo su cama sino que dormían junto a ella noche a noche. Ella estaba en aquel ángulo de la habitación con la mirada desorientada abrazando sus rodillas, puede que era lo único que podía apretar.

Yo, con mi voz y guitarra haciéndole compañía a la soledad y tratando de hacerla un poco mejor junto a líricas y notas acústica. Suspiró y me observó. ¡Vaya! Sí que era preciosa, para ser de este mundo, sus pupilas desgastadas de color café en la mañana, sin fin con tres puntos suspensivos. El rojo carmín de sus labios, envuelto como millones de rosas, cicatrices hirientes como espinas, su aroma fue como inhalar cocaína, me sentí en el lugar soñado junto a ella.

La vi, ahí en el Paseo Colón, mendigando que cada carro que pasará se detuviera y se la llevará. La llevaban a cualquier motel barato. Después salían de la habitación del motel; unos cuantos dólares pagaban por su esbelto cuerpo y yo todavía cantaba su poesía, era la única musa que me inspiraba.

En su mirada se reflejaba dolor, ella no aposto vivir esta vida, es difícil que alguien más decida sobre el rumbo de tu vida. Eso le pasó a la chica de tacones altos, lápiz labial y mini falda.
Ningún nombre, ningún apellido. No le pertenecía a nadie.