Es un día cualquiera, como otra. Te levantas
dispuesto a llevar tu vida normal de siempre, pero ocurre algo, algo sucede y
hace que todos los de tu alrededor vean el sol menos tú.
Tu día se vuelve nublado. No te encuentras
con ánimos para sonreír, pero aun así lo hace para que nadie se preocupe por
ti, esperas que algo cambie sin que tú tengas que hacer nada. Te pones a pensar
y te das cuenta de que si tú no te mueves, nada va a ser diferente, si no pones
de tu parte, las cosas no van a mejorar y si no te sientes con ganas, no puedes
poner de tu parte.
Este es mi círculo vicioso de hoy y de muchos
días como hoy. Un círculo vicioso en el cual quedó atrapado hasta que me pintó
la sonrisa más fuerte que tengo y saco ganas de sinceramente no sé de donde,
saco ganas para pelear por lo que me importa y por ello que sienta que necesito
me trago los problemas, los comentarios, el orgullo, lo que haga falta. Todo
con tal de no caer en la depresión y en la oscuridad.
Porque una vez me prometí que jamás me iban a
quitar la sonrisa de la cara y sigo cumpliéndolo.
Voy a quedarme solamente con las cosas buenas
de todo o al menos a intentarlo, empezando por este texto…Soy incapaz de perder.
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