29 jul 2013

Dar para quizás algún día recibir

A veces, nos encontramos en esa línea que separa el del mal, indecisos, esperando una respuesta o una señal. Siempre intentamos hacer las cosas lo mejor que podemos, pero a veces por mucho esfuerzo que pongamos, las cosas salen mal, ceden a ese lado de la línea y nosotros nos arrastramos con ellas.

Es frustrante poner empeño a algo que no acaba saliendo como deseas, pero más lo es todavía pensar que ni siquiera lo intentaste.

Día a día por muchas desilusiones que me llevo, sigo intentando hacer las cosas bien, a pesar de que no todo salga como quiero, sé que algún día, llamadlo “karma”, pero algún día sé que seré recompensado por mi fuerza de voluntad, por esa Resistencia ante las adversidades que no todos tienen, Por seguir aquí, en pie, sin dejar que nada, por malo que sea, me derrumbe.

Está claro, todos estamos rodeados de gente, la gente hace cosas y hay cosas que son difíciles de aguantar, cosas que duelen más de lo que puede imaginar, que hieren tus sentimientos más profundos, y tu sabes que unos días lo pasas mal por ello, siente que te hundes y aunque no lo muestres haces un esfuerzo sobrenatural por no desatar tu pensamientos, para así no herir a nadie más y sufrir en silencio.

En cambio otros días te harán sentir bien, te harán sentir querido, feliz. Podrán hacerte o decirte cualquier pequeña cosa, que por muy diminuta que sea es más fuerte que todas aquellas malas. Ya sea un pequeño detalle, unas simples palabras bien ordenadas, o simplemente, que te muestren sus sentimientos respecto a ti, que te hagan sentir importante en sus vidas y querido, que sientas que tienes utilidad para algo aquí.

Hoy cuento cicatrices con orgullo de soldado, me llaman Bagdad por las bombas que he soportado, y aquí sigo más días malos que Buenos pero ¿y que?, juro que merece la pena sufrir tres días, por ser feliz uno, porque la felicidad llenas más de lo que vacía la tristeza.

Voy a seguir dando mucho por quien me importe, unos me lo devuelven otras veces no se siento Fuertes para hacerlo, otros desearían poder darme el doble de lo que yo les aporto, pero simplemente por cualquier motivo, quizá son fríos o quizá no saben cómo hacerlo, no lo hacen. 

Incluso yo tampoco soy capaz a veces de dar lo mismo que dan por mí algunas personas. Pero no por ello he de cerrarme y volverme frío, quiero seguir hacienda feliz a mi gente, sea o no sea correspondido. Porque sé que les importó sino no estarían todavía ahí, y el resto, aunque duela, puedo aguantarlo y sobrellevarlo. Me basta con pensar que ella es feliz a mi lado.

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