29 jun 2013

Lágrimas

Mis dedos resbalan en las teclas mojadas por las lágrimas a la vez que escribo, lágrimas que recorren mis mejillas y se dejan caer desde la barbilla.

Son lágrimas desordenadas, pero todas y cada una llevan tu nombre, son pensamientos de mi cabeza, recuerdos, fotos, momentos; que salen por mis ojos para escapar de mi menta, porque son incapaces de aguantar la pena que esta noche traigo conmigo. Me duele ver como están las entre tú y yo, me duele ver que mi felicidad ahora es mi lamento. Que estas lágrimas son tan frías y a la vez tan cálidas, tan húmedas y a la vez tan secas.

Duele saber que nunca más seremos lo que fuimos y que estas lágrimas lo demuestran, nada será igual cuando vuelvas a mí después de marcharte. Aposté todo por algo que salió mal, hice all in y me quedé sin blanca, se acabó, no hay más fichas en este juego para mí, estoy fuera, bancarrota, game over. Tú aún conservas todas tus fichas, estoy seguro de que las fichas que me ganaste no las vas a necesitar, las tiraras o las apartaras a un lado, porque tienes suficientes con las tuyas. En cambio yo daría lo que fuera por un poco de tus fichas, un poco de tus besos, abrazos, caricias, risas, recuerdos, momentos, fotos… pero jamas volveré a tenerlas, porque no volveré a jugar a este juego contigo, el juego del amor…ese juego en el que todos perdemos y muy pocos ganan.

Puede que sea lo último que te escriba, la última carta, lo último que recibas de mí. La pena se mezcla con las lágrimas en las teclas, así que disculpa si encuentras todo esto un tanto triste, pero me resulta imposible escribir palabras alegres. Aun así puede cerrar los ojos y recordar mi sonrisa cuando miraba la tuya, la sonrisa que tu causaste, la que tú has construido todo este tiempo, la que quizás nunca vuelva a mostrarte como antes, nunca más será tan amplia, porque ahora viven recuerdos y melancolía en ella.

Aunque esto sea lo último que te escriba, no será el último recuerdo, no sé si por suerte o por desgracia, pero voy a recordarte bastante, cuando cierre los ojos, cuando me acueste sin tus “buenas noches”, cuando agache la vista y mire hacia mi pecho y sienta ese hierro frío que tanto me recuerda a la persona por la que tanto he sentido.

Dicen que los polos opuestos se atraen, pero tú y yo hemos demostrado que no es así, pero al menos lo hemos intentado, ¿no crees? No sé si he merecido la pena o no, pero a mi personalmente me ha marcado y estoy seguro de que he aprendido mucho.

Se acerca el final, estamos a escasos días, lo único que deseo ahora es no derrumbarme en el adiós, pero sé que si tú caes, yo voy a caer, porque es inevitable, son muchas cosas acumuladas encima de mí, y no puede sujetarlas más tiempo, voy a caer abajo con ellas. Pero algún día saldré de todo, estoy seguro.

Voy a quedarme con los buenos momentos y olvidar los malos, aunque casualmente son esos buenos momentos los que harán que perduren mis lagrimas, los recuerdo vendrían a mi mente en noches melancólicas, será inevitables, pero espero que tu conserves la imagen de mi sonrisa en tu cabeza, esa sonrisa de la que tu eras culpable.

Ojala que encuentres tu verdadera felicidad, porque este es el juego del amor donde ambos hemos perdidos fichas, donde ambos hemos tenido rachas, donde los dos nos hemos marcado faroles sin pretenderlos. Yo no soy tu felicidad, pero al menos me esforcé en serlo.
Tú sigue con tu bonita sonrisa, que ya me encargo yo de derramar lágrimas por los dos.

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